image La catarsis fue por unas teclas.

Fin del Euskalgym 12.

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Fin de La Gala.

Queda un año para el próximo Euskalgym. Hay tiempo, hasta que me doy por vencida y reconozco que mi cabeza se vuelve una centrifugadora y exprimo mi coco para sacar una nueva idea de cara al 2018.
¿Qué os puedo ofrecer? ¿Con qué os puedo sorprender? ¿Qué no os va a decepcionar? Durante 12 meses me persiguen estas preguntas hasta en mis sueños. Siempre pienso que esta será la última gala. Como cada año.

Pero siempre siento que hay algo que aún no os conté.

Cada Euskalgym se llena de amantes de este deporte, curiosos, nostálgicos, soñadores… Se colapsa de gimnastas que sueñan con estar cerca de sus referentes e incluso de un gran número de deportistas que tienen la fortuna de pisar el mismo tapiz que sus estrellas.

Desde mi retirada he aprendido a avanzar reciclando lo que me enseñó la gimnasia. Aprendo mirando hacia atrás y eso que dicen que no hay que retroceder ni para coger carrerilla, pero esta vez retrocedí tanto que llegué a 1712 para luego tomar impulso y plantarme 305 años después en la edición número 12 del Eusklagym.

Contar el origen de nuestro deporte provoca un profundo respeto. Hace que los motivos que te llevan a estar cerca del tapiz compitiendo u observándolo adquieran una mayor dimensión y también una gran conciencia de lo que nos ofrece la gimnasia y lo que tenemos en nuestras manos.

Os decía que reconozco que durante todo el año elaboro mi propuesta para cada edición pero, como siempre, hay aspectos importantes que he dejado para el último momento. Algo que solo me ocurre desde que dejé la rítmica. ¡Ay! Cuánto orden me daba el 13×13. Y es aquí donde conecto con mi etapa de gimnasta. Donde me doy cuenta de que sin los demás uno no puede enseñar su trabajo. Salimos al tapiz gracias al esfuerzo de muchas personas y en esta ocasión no iba a ser menos.

En los últimos pasos de este viaje anual me acompañó Romina, a quien le encargué el diseño de mi nuevo y último, de momento, maillot. Ella juntó lo que yo quería contar y creó una obra de arte en el papel. Había olvidado los tiempos para confección y en dos semanas, gracias a AZ Maillots, tenía mi vestuario hecho realidad. Nunca agradeceré lo suficiente sus horas invertidas en él. Para los detalles finales conté con amiga Nerea Torrijos que, aprovechando que estaba en mi casa, la engañé para que me ayudara a colocar las plumas y así darle volumen al resultado final. Claro que es fácil “engañar” a alguien que crea el vestuario para 300 personas en una película. Para ella es “pan cosido”.

¿Sabíais que una trenza puede durar 25 años? Sí, lo digo en sentido figurado. Cuando éramos pequeñas mi amiga Marta me pedía hacer volteretas a cambio de una trenza. 25 años después soy yo la que le pido una trenza a cambio de mis volteretas.

¿Y la música que siempre es tan importante en cada una de nuestras historias? Mi hermano Israel, como amante del festival de Jazz de Vitoria, me dio la solución al proponerme a Joseba Cabezas. Y es así como David Juarez me acompañó al piano con la delicadeza de sus manos.

Consecuencias del Euskalgym en mi vida:
1- Hoy lunes pienso en noviembre del año que viene. ¡Empieza el agobio!
2- Mi marido, sonriendo, me propone que nos divorciemos los noviembres y volvamos los diciembres.
3- Quizás es el momento de colgar las punteras de la creatividad. Sobre todo si pienso en las consecuencias 1 y 2.

Además, ¡horror!, la próxima gala es la edición número 13 del Euskalgym y ese número siempre da mal rollo.

Aunque ahora que lo pienso, el 13×13 no me dio tan mala suerte en mi vida.

Agradecimientos:
Az Maillots – Maillots para gimnasia rítmica y patinaje artístico
My Dna Design by Romina Fogale
Nerea Torrijos
Marta Ibisate Cañedo
Joseba Cabezas
David Juarez
Multielásticos
Euskalgym
Anna Bessonova, Salomé Pazhava, Alexandra Soldatova, Melitina Staniouta, Eneko Lambea, Neviana Vladinova, Victoria Mazur y Polina Berezina.
Isabel Tapias

Fotos Marta Ibisate